Mis no tan largas 20 primaveras
A lo largo de mi cotidiana y simple vida he sentido pocas cosas claras y sin matices; como el gran hecho de la pequeñes de mi gran existencia, los grandes problemas que enfrentaría y lo diferente que era. Estas tres cosas serían las perfectas acompañantes para la gran novela rosa de una página para niñas de apenas 13 años, pero enfrentar la vida a los pequeños grandes 20´s era diferente. Apenas al inicio de mis estudios descubrí el diminuto individuo que me veía y sentía, de ahí nació un pequeño cuento perdido ya en el tiempo.
Debo decir que desde ese entonces solo tenía clara mis fascinaciones cuestiones como el pintar, cantar, tejer, leer y tocar eran mis pasatiempos tales como una pequeña dama sacada del siglo xix. En mi actualidad ahora se reconocer que mis exorbitantes pasatiempos solo serán como un hoyo negro para la cartera de mi yo actual, pero en ese entonces era el gran escape de las cosas que me atormentaban.
Al ser pequeña y débil, los individuos se mi generación siempre lo aprovecharon, lo que me llevo 5 años de bullying consecutivos, esto dejando una mente sin recuerdos y amistades valiosas en el camino. Pero acaso ¿Ser pequeños nos vuelve débiles? La respuesta obvia era no, pero no solo era ser pequeña, si no era un conjunto de elementos los que me volvía a verme en un espejo siendo débil, pasar la mitad de la infancia en especialistas analizando mis huesos y asegurándose que podía llevar una vida normal, mientras un terapeuta me confirmaba que solo era un ser flojo, el cual no tenía problemas de habla, sino que solamente no me esforzaba los suficiente. Aunque en la agitada vida del siglo xxi nunca fue ni son suficientes los esfuerzos…
Vagos recuerdos vienen a mi confusa mente, el día que algo solamente detono, una pequeña bomba la cual no avisaba a través de su reloj era y sigue siendo peligrosa y silenciosa como una serpiente la cual se escabulle por la mente y no deja más rastro que una ligera y hermosa muda de piel. La primera vez que esta bomba imputo me encontraba en la escuela primaria me contaban cuentos de terror populares entre nosotros las pequeñas criaturas. y en un momento tal cual Alicia me vi transportada a un mundo onírico de terror donde todo era crudo y cruel, este sería mi primer encuentro con este mundo. me recuerdo viviendo una escena vivida y terrorífica la cual solo podía ver yo, en cambio todos vieron a una niña que solo se asustó por un cuento y creaba toda una escena porque no se sabía controlar.
Mamá dijo -No, ella tiene que soportar.
Ahora lo veo como un favor, esa dureza talvez me hizo ser quien soy y ser quien enfrenta la vida con la misma dureza con la ataca la vida.
Aunque desde antes tuve un cómplice, quien me acompaña aun hoy alguien quien traiciona y apoya, aquel que escucha, pero no dice nada; El silencio.
Desde el pequeño ser que era el silencio me siguió como una sombra pegada a mis pies, cosido como la sombra de Peter pan, unido como uno solo. No recuerdo la llegada de esta sombra silenciosa, solo recuerdo su estancia perpetua. desde el comienzo el acoso fue silenciado, al igual que los malos tratos de adultos cercanos. y tras aquel estallido ya mencionado llego más silencio. Los estallidos se volvieron silenciosos y contantes y las sombras me perseguían la obscuridad me consumía, era un terror nocturno como yo les hacía llamar, y a vez las sombras se consumían con la llegada de la luz. Así pasaron aproximadamente 7 años sin saber que pasaba por mi confundida cabeza.
La secundaria y preparatoria no fueron muy diferentes, para mí fue el mismo silencio y dureza de la sociedad, la edad cambiaba, pero las personas solo se vuelven más crueles, pero políticamente correctas, era irónico como los que hacen daño se justifican con el daño causado a sus personas. Y mi silencio y problemas solo incrementaron año con año.
Actualmente curso la universidad y las cosas se sienten diferentes, talvez yo soy diferente ahora…

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